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Por: Ana Clara Muñoz y Tere Jiménez. 6º año, Alumnas del Colegio Herminio Almendros |
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Hace no mucho tiempo, dos niñas que iban en la misma escuela, y no eran muy amigas, les tocó hacer un trabajo juntas, asé que, como era casi costumbre, fueron a la biblioteca, de donde sacaron una gran pila de libros. Al día siguiente volvieron a ir, pero como a Ana (las niñas se llamaban Ana y Regina) le encantaban los monstruos, hizo bajar a Regina al sótano, pues ahí estaban los libros de miedo, misterio, etc. Después de una hora de ver esos libros, no se percataron de que habían cerrado aquella librería y siguieron leyendo y leyendo de repente se escuchó un pequeño silbido y las niñas miraron sus relojes y vieron que eran las ¡¡9:30 PM!!. Subieron
corriendo a la salida, pero estaba cerrado y ya no había absolutamente
nadie y se asustaron muchísimo más cuando escucharon de
nuevo el extraño silbidito y de repente quedaron extrañamente
hipnotizadas por aquel pequeño y delicado hilo de sonido. Ana se tropezó y volvió a la realidad, pero Karla caminaba sin parar, lo que parecía llevarla al sótano y Ana no podía despertarla por más que la zangoloteaba: le escupía y le jalaba el pelo y cuando casi llegaban al sótano, Ana se prendió de Karla con los pies, y con las manos se agarró de un pequeño librero, pero lo más que pudo hacer, fue tirar unos cuantos libros.
Al
llegar al sótano, Karla entró a una pequeña puerta
y Ana la siguió, en un instante Karla paró de caminar, pero
una extraña luz les nubló los ojos, y jamás se volvió
a saber de ellas
pero desde ese día se escucha cada noche
el extraño y aturdidor silbidito que se lleva a un niño
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