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Ahora
la entrevista fue realizada la maestra de pintura de Juan Ignacio, Ángela
Cravioto, que le ayudó a mejorar su técnica en el dibujo
y a encontrar su estilo personal.
VICTOR:
¿Cómo conoció a Juan Ignacio?
ÁNGELA:
En un desayuno de ex alumnos, al cual no quería asistir por tener
problemas sentimentales. Mi hermana Ma. Elena insistió tanto que
me animé, pero pensando en llegar tarde. Así es que me tocó
sentarme junto a Juan Ignacio; me comentó que quería aprender
diseño gráfico, lo invité a que tomara una clase
para ver si le gustaba y se quedó.
MADHELINE:
¿Cómo fue esta experiencia para Juan Ignacio, fácil
o difícil?
ÁNGELA: Fue un poco difícil,
porque el dibujar le costaba trabajo, lo que lo ayudó fue su sensibilidad
y creatividad. El grupo con el que trabaja lo aceptó desde el primer
momento y esto lo hacía sentir contento.
MADHELINE:¿Qué
le motivó para enseñarle a Juan Ignacio a mejorar su técnica?
ÁNGELA: El entusiasmo que ponía
en todo lo que realizaba. Por ejemplo le decía, nos toca este ejercicio
yo, únicamente lo guiaba para que pudiera realizarlo, él
sólo se motivaba.
KALEB:¿Por
qué decidió ayudar a pintar a Juan Ignacio?
ÁNGELA: Porque siempre he querido
ayudar a pintar a personas con discapacidad de hecho lo hago en un orfanato;
en el caso de Juan Ignacio fue realmente un reto por su falta de brazos
y nunca habla tenido a personas así. Lo más importante es
la constancia y Juan Ignacio la tiene; esto lo llevó a exponer
junto con otras personas sus cuados en la Universidad Panamericana, la
única universidad que ha expuesto cuadros de personas con discapacidad.
CATHERINE:
¿Qué procesos realizó para que Juan Ignacio pudiera
pintar?
ÁNGELA: Juan Ignacio tiene
el deporte y la sensibilidad para el arte, por tal motivo no me costó
trabajo. Tenía sensibilidad y yo cómo maestra tenía
que respetar su forma de trabajar. Le gusta la pintura más espontánea,
es como su carácter aventado. Solamente lo fui orientando en la
composición y él la clasificación de colores.
KALEB:
¿Qué significa para usted, ser la maestra de una persona
tan importante como Juan Ignacio?
ÁNGELA: Verdaderamente, un
gusto. El darle clases a gente con discapacidad es maravilloso; el conocer
a Juan Ignacio, el tratarlo fue extraordinario. El ver su superación
me enseña muchísimo.
KALEB:
¿A qué problemas se enfrenta al ser maestra de personas
con discapacidades diferentes?
ÁNGELA: No te enfrentas a tantos
problemas por estar preparado para darle clases a esas personas. Lo que
sí debía de tener más paciencia con comprensión.
Por ejemplo el caballete que usaba Juan, debía se más pesado
para que no se moviera, y cosas así.
KALEB:
¿Juan Ignacio es un alumno aplicado?
ÁNGELA: Sí, y además
realiza las cosas con mucha voluntad y entusiasmo.
GUSTAVO:¿Cuáles
son sus sentimientos cuando ve los cuadros de Juan Ignacio en una exposición?
ÁNGELA: No, nada más
en una exposición. Cuando pasaron en la televisión sus cuadres,
el día que lo entrevistaron por ganar en las olimpiadas de Sydney,
yo me sentí feliz por porque cooperé un poquito a la vida
de Juan, porque cada maestra aporta siempre algo a nuestra vida.
GUSTAVO:¿Qué
siente cuando ve a uno de sus alumnos que le están dando una medalla
olímpica?
ÁNGELA: Cuando le entregaron
la primera medalla en Sydney, fue una emoción extraordinaria.
ITZAYANA:
¿Cuánto tiempo estuvo Juan Ignacio tomando clase con usted?
ÁNGELA: Aproximadamente cuatro
años. Él tenía una clase a la semana, pero había
veces que con el entusiasmo que lo caracteriza me decía que tomaría
más clases a la semana.
KALEB:
Yo admiro mucho a Juan Ignacio. ¿Qué se necesita para llegar
a pintar como él?
ÁNGELA: Lo más importante
es la voluntad más que la facilidad. Si tienes voluntad, lograrás
ser un excelente dibujante.
GUSTAVO:
Maestra, a nombre del colegio Juan de Jáuregui y del grupo de sexto
año, le agradecemos el tiempo que nos dedicó para conocer
más sobre Juan Ignacio y su afición a la pintura.
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