Por Rodrigo Meraz, 2º año.
Alumnos del Instituto Jan Amós



Ilustración de Tania Demederos.



Una tarde, platicando con mi mamá de lo que era camuflar, descubrí que...
¿Sabías que los tigres cuando van a cazar, se camuflan en la hierba seca, gracias a sus rallas?, esto les ayuda a que tomen por sorpresa a su presa y la atrapen más fácil.

Los camaleones también se camuflan. Ellos se colocan en un lugar, y dependiendo del color de ese lugar se ponen de ese mismo color, así también atrapan más fácil a las moscas.

Algunas serpientes se camuflan para subirse a los árboles y tragarse los huevos de los pájaros o águilas, también se esconden en la tierra para comerse los ratones.

¿Te imaginas que los niños nos pudiéramos camuflar también? Sería padrísimo. Cuando estuviéramos en peligro nos protegeríamos, por ejemplo, de la mordida de un perro; también podríamos evitar el regaño de las maestras poniéndonos del color de un pizarrón para que no nos vieran. Si estuviéramos en casa, y mamá nos quisiera castigar, nos camuflamos en la pared. Y tú ¿cuándo te camuflarías? Pero no, la realidad nos dice que… solo lo pueden hacer los fantásticos animales.