Por Inés Garza, 3° año, Alumna del Colegio Bilbao

 

 

Una vez el ratón salió a robarle queso al lobo, pero solo le pudo robar uno muy chiquito, porque el lobo le puso una trampa, y ja, ja, ja se río mucho del ratón. Después de la broma, el lobo le dijo: ¿quieres tomar un té? y le dijo el ratón: no gracias, tengo prisa porque tengo que hacer la comida. Come aquí yo te invito a comer, dijo el lobo. Ok, le dijo el ratón.

El lobo le volvió a poner una trampa y lo encerró, se lo quería comer, pero no pudo comérselo porque como era muy chiquito se pudo escapar. El ratón se fue corriendo a su casa a preparar la comida, invito a toda su familia, a su mamá, a su papá, a su hermana, a su hermano. Y después del susto, el ratón y su familia comieron felices.

Moraleja:
Es muy importante que antes de confiar en alguien más confíes en tu familia.