Diseño del titular: Victoria Mireles, 6º año.
Alumnos The Churchill School






Queridos compañeros de otras escuelas, queridos compañeros de mi propia escuela, soy Andrea Colores, 6º año y quiero compartir con ustedes lo que hace ya varias semanas empezó uno de los momentos, que califico, más angustiantes, tristes e inolvidables capítulos de mi vida: Uno de mis mejores amigos, Bastián Esbrí Pérez, murió.

Llevaba conociendo a Bastián, desde que íbamos en 1ero de primaria y era de mis amigos más cercanos, queridos, apreciados y, a parte, mi confidente. Bastián tenía un tumor en el cerebro, en el canal de la vista, se lo detectaron cuando íbamos en 3er año… pero volvamos a hace cinco semanas, que fue cuando este terrible acontecimiento me dio de lleno en la cara. Al principio no podía creer que a alguien tan fuerte, bondadoso y generoso, podría haber sido víctima de la muerte. Lo que más me dolió, fue que nunca pude decirle lo mucho que lo quería, lo mucho que me enseñó, lo mucho que me ayudó en todos los momentos difíciles que tuve a lo largo de la primaria, lo creativo que era ¡me encantaban sus dibujos!, lo mucho que lo apreciaba a él y a toda su familia y lo mucho que me encantaba que siempre me hiciera reír… ¡Cómo me encantaba su forma de ser!, porque a parte de todo, mi amigo era generoso, amigable, bondadoso, respetuoso, sincero, sin prejuicios; siempre estuvo abierto a nuevas ideas, con una capacidad increíble para todo tipo de responsabilidades y siempre supo cómo y cuándo expresar sus ideas.

Al escribir esto, no puedo negar que varias lágrimas resbalen por mis mejillas, al ir recordando todos los momentos maravillosos que pasé con él y con mi otro mejor amigo, Pablo Adoue. Al ir recapitulando todo lo que hacía, me fui dando cuenta de los mucho que la gente sufre cuando pierde a alguien querido y lo recuerda poco a poco.
He llorado como nunca antes había llorado en mi vida y me doy cuenta de los amigos tan maravillosos que tengo, porque se han juntado para apoyarme y para decirme: CUANDO UNO MUERE, ES CUANDO EMPIEZA A VIVIR.

En esta carta, les doy las gracias a todas las personas que me ayudaron en estos días de angustia. También le doy las gracias a mi familia por apoyarme siempre, a mi maestra de arte, Mónica Yaniz, por siempre estar ahí cuando la necesito.

Escribo esto, como un HOMENAJE A BASTIAN, y a todas las personas queridas que ya no están en esta vida; a todas las personas que han perdido a alguien querido y a todas las personas que saben acercarse a los que hemos perdido a alguien querido.
¡BUEN VIAJE, BASTIAN!

Ilustración: Alejandro Cervantes, 6º año.