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Por:
Andrei Kourchenko, 5º año, Alumno del Colegio Madrid.
Había
una vez un viejo que vivía en una cabaña que estaba en una
montaña en el fin del mundo. Era un viejo muy amargado que odiaba
la navidad, a él le caían todas las cartas que en diciembre
los niños enviaban a Santa Claus, y en enero a los Reyes Magos.
Él
iba a su chimenea y las usaba para calentarse. Eran tantas cartas que
duraban todo el año.
Un día, el viejo decidió ir al otro lado del mudo para demandar
a los niños, pero en su viaje, que hizo a pié porque no
tenía carro, en el desierto casi muere de sed, pero conoce a Cactus
Lley, con el que pasó tres noches. Luego se enfrentó a una
vaca furiosa y fue perseguido por una manada de topos.
Después
de todo, decidió que no valía la pena seguir el viaje y
regresó a su cabaña y siguió quemando todas las cartas.
Por eso muchos niños en el mundo no reciben regalos en navidad.
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